El arbitraje salarial fue creado en el 1976 y se utiliza como un medio
para determinar el salario que devengará el jugador de grandes ligas durante
la temporada. Un árbitro (juez) o panel de árbitros que luego de oir los
argumentos presentados por cada parte envuelta, entiendase el equipo y
el jugador, decide cúal cantidad sometida por ambas partes esta más cercana
al valor en el mercado del pelotero.
El
jugador de grandes ligas es elegible para el arbitraje salarial luego
de su cuarta temporada en grandes ligas, algunas veces en su tercera temporada
completa. El equipo determina si le interesa conservar los servicios de
dicho jugador y le ofrece el derecho al arbitraje salarial. Si el equipo
considera que al llevar el caso al arbitraje los obligaría a pagar una
cantidad mucho más alta del valor que ellos estiman que tiene el jugador
entonces decide no ofrecerle arbitraje. Esta decisión ubica al jugador
en una lista de elegibles (waiver) y otro equipo puede reclamar
sus servicios. Un ejemplo más reciente de esta situación lo fue la de
José Cruz, Jr y los Azulejos de Toronto.
De
ofrecerle arbitraje salarial entonces el equipo presenta la cantidad por
la cúal esta dispuesto a firmar el jugador. El jugador hace lo mismo,
presentando la cantidad por la cúal estaría dispuesto a jugar durante
la temporada. La cantidad debe ser lo más cerca posible del valor en el
mercado del jugador ya que el árbitro emitirá su fallo a favor de una
cantidad o la otra, sin puntos medios. Es por eso que la mayoría de las
veces (85%) esta situación se resuelve entre las partes sin necesidad
de ir frente al árbitro. Luego de haber presentado las cantidades las
partes aún pueden negociar antes de acudir al árbitro. Muchas veces terminan
firmando por un punto medio entre las cantidades.
De llegar ante
el árbitro el jugador tratará de comparar sus estadísticas con otros peloteros
en una posición parecida a la de él y que ya están devengando cierta cantidad
de dinero por sus ejecutorias. El equipo defenderá su caso exponiendo
puntos que desvalorizan al pelotero. El árbitro determina el valor del
jugador comparando las estadísticas y ejecutorias del pelotero sin tomar
en consideración ninguna otras variables. En muchos casos el árbitro no
es un conocedor profundo del béisbol y decide simplemente en los datos
presentados ante él.
Para
poder ganar su caso el equipo tiene que presentar aspectos negativos del
jugador y devaluarlo aún cuando consideró en un principio que era valioso
al ofrecerle arbitraje, esta situación deja muchas asperezas entre la
relación equipo-jugador y aún ganando su caso el jugador se siente menospreciado.
Se estima que este proceso del arbitraje al final no beneficia a ninguna
de las dos partes.
Una
forma que utilizan los equipos para evitar esta situación del arbitraje
es cambiando al jugador antes de llegar al proceso. En otros casos la
organización decide ofrecerle un contrato a largo plazo, específicamente
en los años tercero, cuarto, quinto hasta el sexto del jugador lo cúal
evitarían de esta forma los años eligibles para el arbitraje.
Antes
de existir el proceso de arbitraje, usualmente luego del tercer año del
jugador el equipo mantenía el poder de la negociación porque simplemente
le podían ofrecer el salario mínimo o quizás un poco más y estaban en
regla. |